La Historia del 4/20 – El número de los pósers

4:20. Ahora este número está regado por todas partes y  no es casualidad. Muchos ni siquiera saben de dónde salió. ¿Quién lo sugirió y desde cuándo se usa?

Pero primero:


¿Qué es un póser?

La mundialización acerca nuevas ideas y corrientes culturales a quienes antes no podían acercarse a ellas; permitiendo nuevas fusiones endémicas, con su propio atuendo típico, jerga y costumbres; a las cuales llamamos Contraculturas.

Los ejemplos más famosos: Pachucos, Hippies, Punks, Góticos, Cholos, Emos, Mirreyes.
Cabe destacar que todas son contraculturas locales.
Así, los Cholos se transformaron en Wachiturros y Chakas, porque el concepto de pobreza es distinto en cada país; los Hippies se volvieron Jipitecas para poder practicar un indigenismo inexistente en California; y los Góticos se hicieron Darketos cuando se tuvieron que pintar como mimos.

Un Póser es una persona que quiere pertenecer a una contracultura, pero no ha profundizado en ella. Un inculto de la contracultura.
Esto provoca que los ya miembros lo vean como un aspirante ilegítimo. Un falso que se acercó por la indumentaria, la parafernalia o los eventos, y no por la filosofía atemporal en la que creen y que está por encima de los símbolos y la moda.

¿Qué significa 4:20?

Sin rodeos, el 4:20 es un eufemismo usado por los Posthippies californianos para referirse al acto de fumar marihuana.
Se refiere a una hora del día (16:20, horario local) y a una fecha del año (abril 20) en los cuales se DEBE fumar marihuana.
¿De dónde salió el término?

La Leyenda

Es sobre un grupo de mariguanos llamado The Waldos (Steve Capper, Dave Reddix, Jeffrey Noel, Larry Schwartz, y Mark Gravich) que asistían al colegio San Rafael, en California en 1971.
Las 4:20 era la hora en la que terminaban los castigos vespertinos, por lo que a esa hora era la cita en la estatua de Louis Pasteur.
¿Y esos a quién le importa? Te preguntarás:

La Difusión

En las navidades de 1990, un periodista y fotógrafo llamado Steven Bloom estaba esperando un concierto de la banda hippie Grateful Dead en California, cuando llegó hasta él un volante amarillo con el mensaje:

“Nos reuniremos a las 4:20 el 4/20 para 4:20ar en el Marin County en el spot vespertino de Crestas Bolinas, Monte Tamalpais”

El entonces reportero de la revista High Times nunca había escuchado antes el término 4:20ar (4:20-ing, en inglés).

El volante traía en la contraparte una historia completa:

“El 4:20 empezó en un lugar de San Rafael, California en los 70. Empezó como un código policíaco para “Consumo de marihuana en progreso”. Luego de que los Heads (fans) locales escucharon un llamado a la policía, empezaron a usar la expresión 4:20 cuando se referían a la hierba — ¡Vamos a 420, amigo!” 

Bloom reportó su descubrimiento (o lo inventó) en mayo de 1991 para High Times, pero no estaba del todo acertado:

The Waldos en la actualidad
The Waldos en la actualidad. Acuñadores del 4:20.

La Historia

Rastrear la trayectoria histórica del término es complicado.

Es obvia su relación directa con que California sea la fábrica del entretenimiento multimedia de la mitad del Mundo, pero podemos ser más específicos si seguimos la investigación del mismo Steven Bloom, quien pasaría a trabajar al Huffingtonpost, de cuyos textos viene esta historia.

Cuando la contracultura Hippie alcanzó su clímax y se colapsó a finales de la década de los 60 del siglo pasado; sus practicantes comenzaron a disgregarse de su foco principal: San Francisco.
Drogadictos, artesanos conceptuales y pseudogurúes se empezaron a repartir por todas partes y lo mismo ocurrió con la banda musical Grateful Dead que empacó y se mudó a las Colinas Marin County, a sólo unas cuadras de la  San Rafael High School.

Pero The Waldos tenía más conexiones con Grateful Dead que el barrio. El padre de Mark les cuidaba el equipo. El hermano mayor de Dave era amigo mariguano del bajista Phil Lesh y manejaba una banda que tenía aparte de los Dead.
La banda practicaba en casa, frente a todo el mundo; y The Waldos (nombre que tomaron por reunirse comúnmente en un muro) iban a escucharlos tocar. En cualquiera de esos encuentros podría haberse compartido.

Dice Lesh que es probable, primero porque se reunía a fumar con ellos y segundo porque no recuerda, sinceramente, cuándo lo escuchó por primera vez.
Como Grateful Dead dio cientos de giras entre los 70 y los 80, el término se propagó entre los posthippies.
Una vez que High Times lo publicó, fue cuestión de tiempo que se volviera mundial.

4:20 El número de los Pósers.

Los Hippies y los Posthippies son contraculturas anglocalifornianas, y aunque por ver cine de Hollywood y usar Facebook algunas personas de otros países se sientan anglocalifornianos, no lo son. Son consumidores.

Los Latinos que viven bajo gobiernos latinos no son Hippies, sino Jipitecas, Rojillos/Chairos y Pachecos en general.
La mayoría vive en países de donde no se cruza el océano cada año para bombardear niños terroristas, opresores o comunistas.
Los Hippies no crecieron entre macronarcotráfico, sino en un sistema policial represor. Se conmueven con la pobreza del país vecino, y no del vecino. Viven para protestar hacia un gobierno que da seguimiento a las protestas.
No conocen la guerrilla. No tienen masacres en su Historia. Tienen un poco de marihuana ultrapoderosa porque se cultivó en un sótano y es muy costosa.

Aquel latinoamericano que habla del 4:20 está lejos de la evolución intelectual de la contracultura Pacheca, Jipiteca o Chaira que ya tienen un Festival de la Marihuana.


Festival de la Marihuana

Carnaval, Marcha, Caminata, Festival… de la Marihuana:

se celebra desde 1971 en los países latinos el primer sábado de mayo.

Las personas se reúnen en las plazas y centros públicos de distintas ciudades, escuchan música, comparten ideas y parafernalias, información, buena vibra y sobre todo: mucha marihuana. La “buena vibra” es importante porque esa es la razón de que se realice: Demostrar que el consumo de cannabis no vuelve violentas a las personas, como se difundió durante casi todo el Siglo XX.


¿Cuál es la diferencia?

Desde hace cerca de una década los angloaméricanos decidieron explotar sus híbridos sobredosificadores y comenzaron campañas de contrapropaganda hacia toda la propaganda que estuvieron haciendo para prohibirla cuando estaban en desventaja mercantil.
Ahora que tienen superproductos quieren volverlos aceptables y promoverlos internacionalmente con campañas que tratan de mundializar la experiencia Hippie o Posthippie de california.

Casi todos los países Latinos tenemos buena marihuana creciendo en los parques públicos. No necesitamos dosificarla miserablemente pues casi todos los Pachecos de corazón pasan mariguanos todo el día, todo el año.

 

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Sobre el autor

Viridiana Huerta
Viridiana Huerta
Chef y psiconauta nacida en la Ciudad de México.
Ha viajado de norte a sur recuperando las experiencias místicas y culinarias que alimentan a quien ama la cultura.

Su mayor satisfacción es contemplar gotas de leche disolverse en una taza de café.