El Mundo Según Disney

El Mundo según Disney
De izquierda a derecha: Lenin, Mickey y Jesús.

 

Intenta calcular cuántas veces al día te encuentras con referencias de Disney.

Una pista: Cada Marvel, Muppet, Jedi o partido de ESPN lleva la firma del tío Walt encima.

Además de todas las películas infantiles que lo volvieron famoso, otras no tan infantiles y empresas completas como Touchstone, Pixar o Lucasfilm; libros, revistas, su propio canal de televisión, diversos parques temáticos de distinto tipo destinados a diferentes mercados, varias estaciones de radio, repetidoras propias y franquicias; sin olvidar la misteriosamente emergente industria del cómic que cada día toma más fuerza y es explotada hasta el hartazgo.

Por último las piezas de entretenimiento de las plataformas interactivas como los videojuegos y los servicios Online cuyas publicidades aparece en los canales, películas, revistas o historietas antes mencionados.
Y es común. Cada día utilizamos diversos productos que aunque parecen independientes son hechos por las mismas corporaciones: Unilever, Nestlé, Kraft, P&G, y un corto etcétera; pero Walt Disney maneja una fibra muy delicada de las vidas de cada Occidental del Siglo XXI y es mucho más importante que la que manejan otros megaconsorcios: Nuestra mitología.

Y creas o no creas en ellas, está más presente en tu vida que cualquier otra cosa.

Igual que la propaganda Nazi, Walt Disney se encarga de crear héroes y leyendas para luego meterlos hasta en nuestra sopa (literalmente).
Cuando salieron en cines “Guardians of the Galaxy” o “Dr. Strange” todo el mundo sabía quiénes eran y festejaban que se hiciera una película con personajes tan remotos. Obviamente ambas películas fueron éxitos rotundos.
Disney no hace shampús ni café soluble, aunque a veces inserte su marca en algunos productos de este tipo. En vez de fabricar cosas que necesitamos, o que creamos que necesitamos fabrica ideas y conceptos precisos ligados a nuestras emociones, que tienen un arco argumental definido por un grupo de empresarios de California (por si no nos bastaba con Facebook, Google, Universal y Apple).

En otro tiempo el Capitán América no habría dejado a su Patroclo golpear mujeres, pero el Mundo Según Disney es demasiado Liberal para eso. Ahora las princesas mueren solteras. ¿Está eso mal?

Por supuesto que no. En un Mundo Libre es derecho y deber de cada persona discernir sobre su propio adoctrinamiento y el de sus hijos. Disney puede hacer lo que quiera:

Desde cambiar los nombres de Campanita y la Rana René por Tinkerbell y Kermit the Frog; hasta ganar, para sorpresa de nadie, el premio de la Academia a “Mejor Película Animada” y “Mejor Canción Original” con “Frozen” y su canción“Let it go” que no se cansaron de repetir en todos los canales de comunicación de Disney y sus satélites.

No es la primera ni la última vez que esto pasa.
Y de hecho, ni siquiera importa, porque en el Mundo Según Disney hay espacio para cualquier salida que quieras encontrar: series para televisión como Grey’s Anatomy, Once Upon a Time, Resurrection o Modern Family; otras exclusivas de Netflix e incluso un ánime en japón.

Cada día ves a más miembros de Disney que de tu propia familia.

En gran medida porque las últimas películas de la macrofirma de animación Disney han promovido la desaparición del concepto latino de familia para reemplazarlo por mujeres solteras y fuertes que aprenden que no necesitan hombres para vivir (como si se pudiera aislar a un género) y que tienen que sacar adelante a sus hijos por sí mismas. Esto duplica los gastos de las personas y sesga su crecimiento capitalista. El dinero que les queda es usado para satisfacer el ocio de las formas más burdas posibles…pero “YOLO”.

Su producción a gran escala arroja al mercado productos para todas las edades. Disney es la principal fábrica de propaganda de Occidente. ¿Para quién trabaja? Bueno, sus dueños son judíos. Trabajan para si mismos. Los judíos no esperan que todos sean judíos (como sería el caso homólogo entre cristianos, musulmanes o antiteos) principalmente porque el judaísmo es una nacionalidad. Su precepto cultural es estar por encima de las otras naciones.

Y la máquina avanza.

Phineas & Ferb se mezclan con Star Wars o los superhéroes de Marvel para no descuidar a los pequeños consumidores en ninguna etapa del culto al dios Disney.
Así, pueden contarnos sin temor a equivocarse los planes cinematográficos de Marvel hasta el año 2020 o explicarnos con dibujos cómo será la familia a partir de ahora; y lo único que podemos hacer es ver cómo sucede.

¿Quién le quita lo “bonito” a Disney? Al final alguien tiene que educar a nuestros niños porque estamos muy ocupados trabajando para patrocinar nuestra propia infancia prolongada y ver la próxima de Star Wars.

¡Que viva el rey!




 

 

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Sobre el autor

Laura ZaidensztatZai Mogwai - Blogger
Nacida pelirroja: el sol mexicano se encargó de estandarizarla.
Es amante del cine, las series, las caricaturas y los libros; devorando por igual géneros burdos o piezas de culto mientras espera los estrenos del momento.
En estos momentos espera la tercera temporada de Rick & Morty y la versión Netflix de Death Note,

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